Desconectar del trabajo: 5 retiros espirituales de verano

Como dice la canción, el verano ya llegó, ya llegó, ya llegó y la fiesta (las vacaciones) comenzó, comenzó, comenzó. ¡Sí, compañero! El verano ya está aquí y eso se traduce en más horas de sol, vacaciones y, los más suertudos, en horario de verano. En definitiva, más tiempo para pasarlo con uno mismo, para desconectar de todo el año y hacer un poco de introspección veraniega de esa que nos ayuda a pensar en “qué queremos ser de mayores”.

Por este motivo, creemos que este es uno de los posts más urgentes que han visto este humilde blog sobre desarrollo de personas y de equipos. Hemos preparado una lista de actividades que puedes hacer para dejar de pensar en tu vida laboral y empezar a centrarte en tu vida profesional.

 ¿Qué puedes hacer este verano para dedicarte más tiempo?

1. Hacer un curso sobre algo que no tenga nada que ver con tu trabajo. Te irá bien desarrollar una habilidad que, en apariencia, no tenga nada que ver con tu trabajo o las habilidades que necesitas para desempeñarlo. Muchas veces, cuando mejor nos desarrollamos, es cuando no somos conscientes de estar haciéndolo. La mejor manera de descubrir habilidades ocultas.

2. Pasar más tiempo con los amigos y la familia. Suena a tópico, pero, en el fondo, un tópico es una verdad repetida 1.000 veces. Según el filósofo Epicuro, la fuente de placer y de conocimiento más importante en esta vida es compartir tiempo con tus seres queridos. Durante el año pasas muchas, muchas, horas en el trabajo, apagando fuegos y no puedes dedicarles a los tuyos el tiempo que se merecen. Piensa que un día el trabajo se irá, y solo te quedará tu gente, ¡cuídala como se merece!

3. Caminar. Muchos sabios han hablado de las propiedades que tienen los largos paseos para la toma de decisiones, tres de ellos son Thoureau, Nietzsche y Schopenhauer. Pasear sin rumbo fijo nos activa, nos pone de buen humor y nos anima a tomar decisiones. De hecho, sabios como Sócrates o su discípulo Platón, tenían fama de deambular por el Ágora mientras desarrollaban su conocimiento. 

4. Viajar. Ver mundo es sinónimo de ver nuevos puntos de vista y entender que esto del bien y el mal es muy relativo. Lo que en un lugar se hace de una forma, en otro se soluciona de otra, ¡y no pasa nada! Experimentar esta sensación nos enseña que no existe el fracaso absoluto y que, muchas veces, conociendo distintas miradas, conseguimos resultados parecidos.

5. Leer. Dedicarle tiempo a la lectura es aprender a pensar. Conocer palabras nuevas y estructuras gramaticales nos ayuda a ordenar nuestro pensamiento y a desarrollar dos facultades de vital importancia para todo el mundo: la creatividad y la imaginación. 

 

Desconectar del trabajo: 5 retiros espirituales de verano
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